Empresa Lifeware con apoyo de las escuelas de Ingeniería Civil Informática y Fonoaudiología de la Universidad de Valparaíso y de escuelas especializadas de la región, diseñan una plataforma tecnológica para potenciar la anticipación, flexibilidad mental y planificación en personas con Trastorno del Espectro del Autismo

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) es considerada la discapacidad con más alta tasa de crecimiento en la última década. A mediados de los 70′, la prevalencia se estimada en 1 cada 5 mil, a mediados de los 80’ en 1 cada 2.500. Según un estudio realizado en Estados Unidos y publicado por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) en 2014, la prevalencia de estos trastornos es de 1 cada 68 niños o de 14,7 cada mil.

Se estima que en Santiago existen aproximadamente unas 48 mil personas con TEA, de las cuales sólo el 10% tiene acceso a la intervención terapéutica que requiere esta condición, con psiquiatra-neurólogo, fonoaudióloga, terapeuta ocupacional y educadora diferencial, mientras que el 90% restante no tiene ese acceso principalmente por el alto costo que involucra.

El trastorno del espectro autista es una condición neurológica y de desarrollo que se detecta en la infancia temprana y que acompaña a la persona durante toda su vida. Interfiere en  la conducta, interacción con otros, comunicación, Intereses y  estilo de aprendizaje. Se lo llama «trastorno de espectro», porque cada persona con TEA es diferente a la otra y se expresa de forma variada.

Muchas veces las personas que poseen esta condición se enfrentan a entornos nuevos que pueden llegar a ser  estresantes, provocando conductas desafiantes o de incomodidad, que pueden afectar su calidad de vida. Un control odontológico o ginecológico, una estación de bus o la sala de un hospital, pueden resultar altamente conflictivos, llegando a provocar autolesión, agresiones a terceros, llanto o incomodidad, entre otras.

Justamente ahí fue donde quiso apuntar la empresa Lifeware, en conjunto con las escuelas de Ingeniería Civil Informática y Fonoaudiología de la Universidad de Valparaíso (UV), al desarrollar “Autsim”, una plataforma tecnológica para la anticipación en personas dentro del espectro del autismo, mediante un entorno de realidad virtual, cuyo prototipo contó con financiamiento Corfo en la línea Innovación Regional.

Desde el año 2009 ambas escuelas se encuentran trabajando en TEA desde sus respectivas disciplinas, a través de los proyectos desarrollados por los profesores Sandra Kreisel y Roberto Muñoz, lo cual fue el punto de encuentro con la firma Lifeware, para direccionar el desarrollo del prototipo.

Potenciar la anticipación

Autsim es un simulador ambientado en una primera etapa del prototipo en una sala de espera de un hospital que permite anticipar realidades complejas en niños con TEA, en especial las conductas desafiantes que surgen cuando se enfrentan a situaciones de estrés, el cual fue desarrollado con el apoyo de expertos de las escuelas especializadas de comunicación Germina de Quilpué y Altavida de Viña del Mar.

René Noél, académico de la Escuela de Ingeniería Civil Informática UV, quien trabajó en la gestión de proyecto de Autsim explica que “el prototipo permite que el terapeuta pueda enseñarles cómo evitar entrar en crisis en lugares que pueden ser altamente caóticos. La empresa Lifeware nos planteó la necesidad de incorporar tecnología en apoyo a los chicos con TEA, porque ya conocían el trabajo en conjunto de las escuelas de Fonoaudiología e Informática de nuestra universidad”.

Noël asegura que la plataforma puede ser “la puerta de entrada para desarrollar un producto de mayor alcance, que pueda entrar en las casas de las familias de personas con TEA y ayudarlos en su relación con los estímulos externos”.

En tanto, Mario Ogalde, gerente general de Lifeware, indicó que “a través de un estudio nos dimos cuenta que el TEA es una de las discapacidades con mayor crecimiento, asociada a un alto costo socioeconómico, el cual podía ser reducido notablemente con las herramientas adecuadas que ayudarán a la anticipación”.

“Como es una discapacidad muy reciente y en crecimiento, no hay herramientas tecnológicas comerciales aplicadas para ayudar en este proceso. Por eso en conjunto con los especialistas de la UV y de las escuelas especializadas diseñamos esta plataforma que busca potenciar la anticipación en niños con TEA a través de la realidad virtual. Pretendemos generar un desarrollo completo, una solución mucho más ambiciosa a finales de este año o comienzos del próximo para lo cual estamos en busca del financiamiento correspondiente”, asegura.

Prepararse para la vida real

Sandra Kreisel, académica de la Escuela de Fonoaudiología UV y participante del proyecto, explica que “quisimos aportar desde nuestra experiencia para potenciar algunas habilidades de personas con TEA, uniendo nuestro conocimiento sobre el autismo y la experticia de los ingenieros informáticos de Lifeware en cuanto a tecnología. Muchas veces las personas con esta condición se enfrentan a entornos nuevos que pueden llegar a ser  estresantes, provocando conductas desafiantes o de incomodidad, que pueden afectar su calidad de vida”.

“La idea es anticipar estos cambios para que ellos se preparen para la vida real, es algo que también hacemos con terapias naturales, simulando situaciones cotidianas. Quisimos partir con el simulador del hospital, pero la idea es generar distintos escenarios, con temas más específicos que pueden resultar muy estresantes”, añadió.

Roberto Muñoz, académico de Ingeniería Civil Informática UV que ha desarrollado diversos proyectos relacionados con los TEA, señala que el aporte en la iniciativa fue “definir un conjunto de funcionalidades prioritarias en conjunto con especialistas del área, en particular con profesionales de las Escuelas de comunicación Germina (Quilpué) y Altavida (Viña del Mar). Nuestro foco principal fue trabajar la anticipación y bajo esa línea se modeló, en una primera instancia, una unidad de urgencias, debido a su alta complejidad en términos de situaciones que ahí ocurren. Para ello  también se tuvo apoyo de profesionales del área de salud, con el objetivo de que la simulación generada, en el mundo virtual,  se asemejara a lo real.

Sobre las posibilidades que tiene el prototipo de convertirse en una herramienta real para las personas que poseen esta condición, Muñoz es enfático en destacar que son “altísimas, hace poco estuve en Estados Unidos realizando una presentación sobre TEA y tecnología, dedicando gran parte a presentar este proyecto, el cual tuvo muy buena acogida, es algo que no está en el mercado y le permite potenciar a los profesionales de apoyo y familias un conjunto de habilidades en un entorno controlado altamente configurable”.

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